Cuando “El Principito” conoció España… y se horrorizó

Despojado de su personaje universal, de ese niño confuso por el amor de una delicada rosa que va descubriendo a la par planetas y bajezas del ser humano (y que, en muchos aspectos, fue una suerte de álter ego de su propio creador), el nombre de Antoine de Saint-Exupéry parece diluirse, a pesar de que “El principito” sólo fue una de las últimas obras de este avalado piloto que era también un reconocido escritor entre sus coetáneos gracias a textos como Vuelo nocturno y Tierra de hombres. El éxito de sus novelas y su pasión por las aventuras le llevó a incurrir en otra faceta, quizá la más desconocida de todas cuantas ejerció: el periodismo.

saint-exupery
El escritor francés Antoine de Saint-Exupéry

Fue, además, en España donde pudo dar rienda suelta a esta labor, primero como enviado especial del Intransigeant y, más tarde, del París Soir. Llegó a Barcelona pilotando su propio avión con un único objetivo: relatar lo que ocurría durante la Guerra Civil. Y los horrores de este país sumido en una atroz conflagración le impactarían profundamente. “La miseria del pueblo español le indigna, su valor le deja estupefacto, y el gran desbarajuste en que se complace y que causará su perdición, le aflige”, así resumía su colega Henri Jeanson el efecto que el conflicto armado había causado en el escritor francés.   

Desde Barcelona escribió la serie de artículos “España ensangrentada”, pero también firmó varias crónicas destinado en Madrid. Lejos del valor poético y metafórico de su obra más universal, sus crónicas periodísticas son descarnadas, pero efectivas a la hora de describir las atrocidades de la guerra: “Aquí se fusila como se tala. En España hay multitudes en movimiento, pero el individuo, ese universo en el fondo del pozo, llama en vano pidiendo ayuda” (lee aquí el texto completo y traducido), relata en uno de sus artículos. Sus narraciones son meridianas: “He visto mujeres destripadas, he visto niños desfigurados, he visto a esa vieja vendedora ambulante limpiar los pedacitos de sesos que habían salpicado sobre sus tesoros…”, escribía en otra crónica. Espeluznantes retratos del conflicto que se convertiría en un triste ensayo del enfrentamiento que asolaría Europa durante la Segunda Guerra Mundial y en el que, por cierto, el propio Saint-Exupéry perdería la vida en extrañas circunstancias el 31 de julio de 1944.

exupery-em-1944
El avión del escritor desapareció durante una misión de reconocimiento en 1944

Y es que su fallecimiento sigue siendo a día de hoy una incógnita, ya que su cuerpo nunca apareció después de que se perdiese la señal de su avión mientras sobrevolaba el Mediterráneo durante una misión de reconocimiento de las posiciones alemanas en Normandía. Suicidio, accidente, asesinato… La hipótesis que más fuerza ha ganado con el paso del tiempo es la de que fue abatido: la aparición del testimonio de Horst Rippert, que había sido piloto alemán durante la guerra, fue clave. “Si hubiera sabido que era él, no habría derribado su avión”, llegó a declarar. El fuselaje y una pulsera con el nombre del escritor fueron repescadas del mar, pero nunca se pudo localizar el cadáver de Saint-Exupéry, algo que sólo sirvió para engrosar su leyenda y dar pie a una avalancha de especulaciones. En cualquier caso, podría decirse eso de que murió libre, si nos ceñimos a eso que él mismo había escrito en su libro Piloto de guerra: “La libertad no existe sino para alguien que va a algún sitio”. Y a Saint-Exupéry, al igual que a “El Principito”, le sobraban planetas por recorrer.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.