Gloria Fuertes no es sólo para niños

Escribía para todos los “yo” (para el socarrón, para el melancólico, para el reivindicativo, para el juguetón, para el romántico…) y para todas esas edades enterradas bajo la cifra oficial de un carnet de identidad. Sin embargo, el nombre de Gloria Fuertes parece rimar sólo con los niños, su poesía infantil trascendió del tal modo que acabó por engullir sus versos adultos, la voz grave que recitaba también a esos mayores perdidos como críos en el laberinto de las emociones. Suele pasar con los muertos: que siempre los revivimos desde el recuerdo y, como la memoria tiene un parche en el ojo, su mirada está sesgada, apunta a los detalles pero le cuesta asimilar la visión de conjunto. Por eso hoy, día en el que Gloria Fuertes celebraría su 98 cumpleaños, en Escribientes.com queremos recuperar algunos de sus versos menos conocidos, los comprometidos, los enamorados, los que escribió para todos sin olvidar ese toque de magia en el que  siguen necesitando creer incluso los que hace tiempo que mudaron la piel de la infancia.

[Siempre con los colores a cuestas]

No olvido cuando rojos y negros
corríamos delante de los grises
poniéndoles verdes.
Cuando rojos y verdes
temblábamos bajo los azules (de camisa)
bordada en rojo ayer.
Asco color marrón
que siempre huele a pólvora.
Páginas amarillas leo hoy
para encontrar a un fontanero
que no me clave.
Siempre con los colores a cuestas.
Siempre con los colores en la cara
por la vergüenza de ser honesta.
Siempre con los colores en danza.
Azul contra rojo
negro contra marrón
como si uno fuera Dalí o Miró.

[Gloria Fuertes]

gloria fuertes

El compromiso social de Gloria Fuertes, al que apenas se alude en su biografía, se extendió más allá de sus composiciones: fue una de las fundadoras de Versos con faldas, un grupo de mujeres que a finales de los años 40 hacían recitales por bares y cafés de la capital y también organizó la primera Biblioteca Infantil ambulante, que llevaba libros a los pueblos pequeños de recursos más limitados.

Más allá de su sensibilidad social, en Gloria Fuertes poesía y vida se confunden, de modo que la segunda invandía sus versos al igual que la primera alteraba detalles de su biografía, en un juego de confusión que la propia autora provocaba y disfrutaba. Se definía como “yoísta” y “glorista” y “toda su poesía se basa en hablarnos de la realidad que vive y de cómo la vive. Relata su vida, pero tapando las miserias con el humor, que lo utiliza como mecanismo de defensa y mezcla la rabia, la dulzura, la preocupación, la alegría y la incertidumbre”, recogen en un artículo sobre la autora de la Biblioteca Miguel de Cervantes. Unos rasgos que se reflejan en su poema Autobiografía:

[Autobiografía]

Gloria Fuertes nació en Madrid
alos dos días de edad,
pues fue muy laborioso el parto de mi madre
que si se descuida muere por vivirme.
A los tres años ya sabía leer
ya los seis ya sabía mis labores.
Yo era buena y delgada,
alta y algo enferma.
A los nueve años me pilló un carro
ya los catorce me pilló la guerra;
A los quince se murió mi madre,
se fue cuando más falta me hacía.
Aprendí a regatear en las tiendas
y a ir a los pueblos por zanahorias.
Por entonces empecé con los amores,
–no digo nombres–,
gracias a eso, pude sobrellevar
mi juventud de barrio.
Quise ir a la guerra, para pararla,
pero me detuvieron a mitad del camino.
Escribo por las noches
Y voy al campo mucho.
Todos los míos han muerto hace años
Y estoy más sola que yo misma.
He publicado versos en todos los calendarios,
Escribo en un periódico de niños,
Y quiero comprarme a plazos una flor natural
Como las que le dan a Pemán algunas veces.

[Gloria Fuertes]

También el amor aflora en sus composiciones como un intruso que se cuela subrepticiamente en el pensamiento y, al igual que esa pegadiza melodía que no logramos desprender de los labios, ya no nos abandona jamás. Al fin y al cabo, si hay un sentimiento que no claudica al paso del tiempo, que no entiende de edades, es ése que evoca en Ya ves qué tontería:

[Ya ves qué tontería]

Ya ves qué tontería,
me gusta escribir tu nombre,
llenar papeles con tu nombre,
llenar el aire con tu nombre;
decir a los niños tu nombre
escribir a mi padre muerto
y contarle que te llamas así.
Me creo que siempre que lo digo me oyes.
Me creo que da buena suerte:
voy por las calles tan contenta
y no llevo encima nada más que tu nombre.

[Gloria Fuertes]

gloria_fuertes_mural
Mural con un poema de la autora (1976)

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