La nostalgia tiene nombre propio (#reseña: “La abuela civil española”)

la abuela civil española (portada)La nostalgia nunca es un sustantivo indefinido. La nostalgia se ajusta a cada persona, aprieta: es el guante de la melancolía. La nostalgia tiene nombre propio. Y Andrea Stefanoni, la autora argentina que nos ha regalado esta joya literaria estival titulada La abuela civil española (Seix Barral), ha intentado, con una voz agridulce, retratar todas las acepciones posibles de la nostalgia. Al menos, todas las que caben en su intrincado mapa familiar: la nostalgia del camino por el que nunca se podrá volver a pasear, la nostalgia de lo que silenciaron los fusiles, de la niñez sin muñecas, de la vida que se extinguió comprimida en la línea del horizonte, tras el humo de un barco… Y la peor: la nostalgia de quienes fuimos, de lo que ya no volveremos a ser“En ese momento extrañó su pueblo: se extrañó a sí mismo cuando todavía no había perdido la coherenica”, escribe Stefanoni en el libro para retratar aquellas vidas segadas, aquella lejanía de todo, incluso de uno mismo, que arrastra consigo el sentimiento de pérdida y desarraigo del emigrante. Porque, a pesar de lo que sugiera su título, La abuela civil española habla de mucho más que de un conflicto fraticida (el histórico, que sacude a los personajes; y el personal, el que asola a los protagonistas, los hermanos Molinero), nos transporta a la historia de una pareja condenada a no volver la vista atrás, a dejarlo todo por el ruido de la venganza, por el rastro inagotable de la traición.

En este libro, el primero que firma en solitario, Andrea Stefanoni demuestra que no se necesita una prosa alambicada y enmarañada para describir emociones complejas y profundas. Utiliza frases cortas, incisivas, con hondura. Domina a la perfección el arte narrativo, que en el fondo sólo precisa de dos elementos (difíciles de domar): una historia que nos arrastre y un buen final. Algo que ella consigue no sólo en el conjunto de la novela sino en el cierre de cada capítulo que, a modo de cuento, nos deja el regusto de una moraleja, nos inocula la inercia de la reflexión. Y eso, a pesar de que se sustenta en dos temas tan aparentemente manidos a este lado del charco como la Guerra Civil y la emigración.

Pero la belleza de este relato reside probablemnte en su autenticidad, en la naturalidad con la que nos transporta a recuerdos comunes, a heridas colectivas: la guerra, el dolor, la injusticia. Y cómo esos dolores se entremezclan con los dolores particulares, íntimos: la muerte de un ser querido, las infancias robadas… Nos relata una España no tan lejana, cuyos ecos (y miedos) se extienden hasta nuestros días, pero también es capaz de perfilar nuestras propias emociones, nuestros terrores presentes, los de esa generación acomplejada ante el legado vital de sus antepasados.

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La autora, Andrea Stefanoni (Foto: Silvana Sergio)

Pero La abuela civil española es también (y probablemente, ante todo) el conmovido relato de una nieta asombrada por la infatigable fortaleza de esa abuela, Consuelo, que el lector puede reconocer en su propio árbol genealógico, en su álbum familiar, porque al fin y al cabo, su historia, desgraciadamente, es también la de muchos otros. “Eso también me impacta. Lo sustancial de la persona. Como si llevara en ella todo el mundo atravesado. Todo su tiempo”, escribe Stefanoni en la novela. Se trata de un relato fresco, auténtico, en el que no se aprecia esa verdad simulada de algunos libros: está lleno de realidad, de esa realidad empática e hipnótica, que adolece de lógica y de cierres redondos, pero que la autora suple con una trama perfectamente engarzada, cargada de simbolismo y profundidad.

Hay otro aspecto ineludible en esta novela: la historia de esos barcos llenos de miedos y esperanzas, que cosieron dos orillas, dos continentes, y los unieron más que un idioma y un pasado remoto: trazaron un destino común, se llenaron de pasajes de ida y vuelta, de recuerdos y futuros. Porque La abuela civil española es una historia de la guerra, pero no de trincheras. Es una historia de bandos, no de ideologías. Es la historia de los olvidados, de los héroes anónimos, de los supervivientes. Porque, como el propio libro recuerda: “Las guerras nunca terminan del todo”.

6 citas (para enamorarte) de La abuela civil española

“Algunos planes se molestan con el ruido de los cubiertos alrededor. Otros no. Algunos planes pueden con todos los ruidos”.

“Lo dice de otra manera, pero queda la palabra: sangre. Hay palabras de las que es difícil volver. Esa es una”.

“Cuando Consuelo era una niña de siete años le dijeron que su madre, Elvira, había muerto de un susto. En aquel pueblo, los infartos eran sustos. Los cánceres, amarguras. La sífilis, pecados”.

“No había más que ver lo enorme del barco para saber que aquello atravesaría una distancia que separaba a las personas de por vida”.

“Las estrellas son el mapa complejo que nunca memorizaremos”.

“Ser feliz es tener un recuerdo inolvidable”.

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