LIJ: ¡Menuda literatura!

anuario iberoamericanoComo cualquier prejuicio que se precie, todavía sigue anclado en las mentalidades más vetustas, por más que la aritmética y la estadística se empeñen en contradecir esa absurda consideración de que se trata sólo de simple literatura minúscula escrita para gente menuda: el Anuario Iberoamericano sobre el Libro Infantil y Juvenil que SM acaba de publicar confirma que el sector editorial para los más pequeños es el único que ha podido burlar la crisis en positivo. Según el informe, en 2014 ha conseguido que el número de ejemplares vendidos crezca un 1%, mientras que el total de la industria acumula un descenso del 4% respecto a 2013. Unos datos halagüeños que, pese a todo, se contemplan con cierto recelo. Escritores como el último Premio Nacional de LIJ, Diego Arboleda, si bien confirman el buen estado creativo de la industria, desconfían de la frialdad de las cifras: “La literatura no se compone sólo de porcentajes de ventas o de títulos editados. Habría que centrarse en los lectores, las bibliotecas, las librerías… Y el cierre de una sola de ellas, ya me arruina ese 1% de crecimiento”, comenta Arboleda a escribientes.com. Una visión que comparte con Luis Daniel González, experto en la materia y autor del diccionario-guía Bienvenidos a la fiesta“Los datos de ventas son algo cuantitativo, la lectura es algo cualitativo. Nunca sé muy bien qué cosas de interés (en cuanto a la mejoría de los niños como lectores) se pueden concluir del números de libros vendidos o de la cantidad de dinero ingresado”. Más optimista se muestra el ilustrador Raúl Sagospe, quien puso color al exitoso Prohibido leer a Lewis Carroll escrito por Diego Arboleda. El dibujante asegura que la LIJ podría estar soportando mejor el envite de la crisis porque ha sufrido menos la irrupción de los nuevos soportes tecnológicos y el pirateo. Además, reconoce que el oficio de ilustrador atraviesa un momento dulce: “No sólo me fascina la calidad sino también la cantidad de calidad. Es abrumador. Hay que valorarlo, agradecerlo, cuidarlo y disfrutarlo mucho”, asegura Sagospe.

Portada de "Prohibido leer a Lewis Carroll"

Todos admiten que, aunque la situación mejora, se sigue mirando a la literatura infantil y juvenil con esa ridícula condescendencia con la que un adulto se agacha para hablarle a un niño. El problema, sostiene Arboleda, es cuando se cae directamente en el desprecio, porque los prejuicios, asegura, suelen estar “más presentes en los medios que en los lectores”“Lo que ocurre es que los ignoradores de la LIJ se toman muy en serio su misión y a veces se dan situaciones tristes y enervantes, como sucedió con el fallecimiento de la gran Montserrat del Amo, que ningún gran medio recogió entre sus noticias”, lamenta el escritor. “Si alguien considera la literatura infantil y juvenil algo menor tiene un problema de ignorancia o de esnobismo. A un escritor, de LIJ o de lo que sea, le ha de importar ser juzgado por el nivel de lo que escribe. Quien minusvalora a este sector en realidad a quien minusvalora es al niño. Y, a veces, quienes minusvaloran al niño son quienes escriben LIJ de poca calidad”, añade González.

Más allá de la etiqueta comercial

Las fronteras literarias han sido siempre volubles y difíciles de delimitar y, por supuesto, la LIJ no es una excepción, máxime ahora que los mayores parecemos cada vez más dispuestos a regresar a la isla de la infancia, a desatar los amarres de la fascinación con textos que, a priori, no están pensados para un consumo adulto. Pero más allá de la etiqueta comercial, “de la estructura, el lenguaje y las ilustraciones” no deberían existir apenas diferencias entre la LIJ y el resto de sectores, comenta Sagospe. Luis Daniel González concluye que “como decía un poeta norteamericano: ‘Hay buenos libros que son sólo para adultos por la sencilla razón de que para comprenderlos se presuponen una serie de experiencias propias de los adultos; en cambio, no hay buenos libros que sean sólo para niños'”.

Sus imprescindibles

Si tuviese que escoger sólo tres títulos para acompañar al niño en su desarrollo, ¿cuáles elegiría? Esto es lo que nos han respondido y recomendado nuestros expertos:

Diego-Arboleda

Diego Arboleda:

¿Sólo tres? ¡Qué dificil! Jim Botón y Lucas el maquinista de Michael Ende, Las brujas de Roald Dahl y una buena antología de cuentos tradicionales o maravillosos, que incluyera textos de Andersen y los hermanos Grimm”.


raul sagospeRaúl Sagospe:

Me declaro incapaz de recomendar libros. Pero sí os puedo decir tres que me acompañaron a mí: una edición de Simbad el Marino con ilustraciones de Arthur Rackham; La Historia Interminable, de Michael Ende; y Las Montañas Blancas, de John Cristopher”.


luis daniel gonzalezLuis Daniel González:

Para mí es imposible responder a esa pregunta tal y como está formulada. ¿De qué niño o niña hablamos, de qué edad, de qué ambiente…? Para recomendar un libro hay que conocer al libro y al niño. Una buena recomendación de carácter general es cualquier libro que ha gustado a niños y adultos de muchas generaciones y lugares diferentes, lo que siempre es un síntoma de que han tocado sentimientos universales y esenciales. En narrativa, algunos ejemplos son La isla del tesoro, Mujercitas, El hobbit, los cuentos de Beatrix Potter,… Y, entre los álbumes ilustrados, Buenas noches, luna; Donde viven los monstruos; Frederick; y La oruguita glotona… por citar sólo libros antiguos”.

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