Reseña: “¿Acaso no matan a los caballos?”

Bailar, forma infinitiva de un verbo de primera conjugación que parece predisponernos a la alegría, a la liberación, a una especie de catársis en la que, como escasas veces ocurre, cuerpo y mente se mueven al compás. Pero, ¿y si bailar se convirtiese en una tortura? ¿En un ejercicio de resistencia? ¿En un desesperado modo de supervivencia? Ese es el singular escenario que nos plantea Horace McCoy en “¿Acaso no matan a los caballos?”: un maratón de baile a principios de los años 30, en la costa oeste de Estados Unidos. Aunque a priori no parece el mejor decorado para ambientar una novela negra, en sintonía con la corriente hard boiled, el espectador comprende pronto cómo no es necesario el suburbio para que afloren las miserias, la violencia y lo más degradante de la condición humana. Una atmósfera que quedó reflejada en la adaptación cinematográfica de la novela a cargo de Sydney Pollack, en 1969, conocida en España bajo el título de Danzad, danzad, malditos.

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La estructura narrativa de “¿Acaso no matan a los caballos?” es la que consigue golpear al lector desde la primera página y la que convierte esta novela un una estimulante aventura: un asesinato, un crimen reconocido, un juicio, una sentencia que se va desgranando frase a frase mientras avanzan los capítulos y una maraña de pensamientos, sueños y recuerdos que nos retrotraen al instante en el que Gloria y Robert, dos jóvenes con deseos de triunfar en Hollywood, se conocen y deciden participar en un vejatorio espectáculo de baile en el que ganará la pareja que más tiempo resista bailando tras semanas de concurso. Se trata de un tipo de show recurrente en esa américa deprimida que utilizaba la desesperación de las nuevas generaciones para distraer a la gente de sus problemas cotidianos. Los jóvenes, que hipotecaban su esperanza en el sueño de convertirse en estrellas de la industria, se vendían por un puñado de dólares para subsistir mientras anhelaban que la gran oportunidad llegase algún día y la purpurina del “star system” enterrase con sus destellos aquel desolador y paralizante presente.libro_1363452992

Gloria y Robert, los protagonistas de esta historia, no son una excpeción entre sus coetáneos. Si bien el carácter deprimente de ella y el tesón de él se confrontan a lo largo de toda la novela, ambos, en el fondo, ven en el éxito una forma de redimir sus anodinas existencias. El magnífico cierre de la novela, en la que confluyen el título, el final de la sentencia, la explicación, la ironía y la negrura existencial en una maravillosa armonía, también nos dispara a bocajarro una dura moraleja. La sordidez que impera en esta asfixiante atmósfera narrativa, las discusiones, las detenciones y las agresiones se van convirtiendo en una rutina, a veces tan parecida a la nuestra que es fácil preguntarnos si no estamos nosotros también vendidos a un exhausto baile que nunca cesa.

8 Citas de ¿Acaso no matan a los caballos? para alimentar al pesimista que llevamos dentro

1. ¿Por qué estos eminentes científicos se devanan los sesos intentando buscar una fórmula de prolongar la vida, en lugar de buscar una manera agradable de acabar con ella?

2. Has acertado, los celos me devoran. Mientras yo sea un fracaso estaré celosa de todo aquel que triunfe. ¿Tú no?

3. Ahora ya sé que se puede ser amable y asesino al mismo tiempo.

4. Nunca hubo una experiencia nueva en mi vida. Algunas veces os suceden cosas que pensáis que nunca os han ocurrido, estáis convencidos de que es una experiencia nueva, y os equivocáis. Sólo hace falta ver, sentir u oler una determinada cosa para descubrir entonces que aquella experiencia que pensabais que era nueva ya la habías vivido antes.

5. Siempre mañana. La gran oportunidad siempre es para mañana.

6. ¿Qué se gana con aplazar una cosa que fatalmente tiene que suceder?

7. Es lo que suele ocurrir por regla general con las hijas de las reformistas (…) Tarde o temprano caen, y muchas de ellas no saben qué medidas tomar para no quedarse embarazadas.

8. Estoy cansada de esta vida, pero por otra parte temo a la muerte.

 

 

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