#reseña: “Bienvenida, Frau Merkel”

portada bienvenida frau merkelDecía Mark Twain que tras el humor se esconde un gran dolor y por eso no hay humoristas en el cielo. Quizá negándose la entrada en el paraíso celestial, Luis García Jambrina nos propone en Bienvenida, Frau Merkel (Salto de Página) una reflexión sobre los males endémicos de este país de gestas y miserias, de Historia e historietas, escondiendo la crítica social en la comisura de las sonrisas.

Planteada como un homenaje al clásico de Berlanga “Bienvenido, Míster Marshall”, el libro nos traslada a la localidad de Villar del Campo, enfrentada por iras y rencillas ancestrales a su vecina Villar del Río, para hacer desfilar por sus calles ese absurdo con el que en demasiadas ocasiones también se hace patria. Con la crisis como telón de fondo, el alcalde del pueblo se enfrasca en la lógica-bucle berlanguiana y hace avanzar esta comedia de enredo hacia parajes delirantes con la ayuda de Petra Müller, una artista alemana afincada en España.

Para este ayuntamiento endeudado, al que ya no le queda crédito para afrontar el suministro de luz o la recogida de basura, el paso por el pueblo de una comitiva encabezada por la canciller alemana que se desplaza en coche hacia Toledo se convierte en su única salvación. Arranca así una trama rocambolesca, llena de estereotipos, de humor hiperbólico, juegos de palabras y diálogos llenos de teatralidad, en los que resulta fácil reconocerse incluso en el patetismo y la desesperación de los acomplejados personajes de Villar del Campo, dispuestos a plegar su soberanía ante la todopoderosa Merkel e incluso a camuflar su vieja iglesia bajo la apariencia de un templo luterano.

Bienvenida, Frau Merkel se convierte así en un libro descarado, lleno de picaresca y quijotadas delirantes, en el que los clásicos literarios comulgan sin chirriar con el fraude, la economía sumergida, el despilfarro y el caos administrativo, todo ello sin olvidar hacer un guiño a la actualidad española: el Ecce Homo, el robo del Códice o el referéndum catalán, entre otros, acaban de dar sentido a esta disparatada trama.

En definitiva, bajo la apariencia de dislate chistoso, Bienvenida, Frau Merkel capta la sonrisa cómplice del lector, pero también abofetea su conciencia haciéndole reconocerse en actitudes conformistas y tan reprobables en los vecinos de una pequeña localidad como en la clase política. Una divertida (y, por momentos, escalofriante) caricatura en la que contemplarnos.

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