#reseña: “Los cansados”

los-cansados portada“Pero, ¿dónde coño estás?”. Con este alarido inequívocamente paternal –tan dado a la mezcla temeraria de iras y preocupaciones–, arranca la deliciosa novela Los cansados, de Michele Serra (Alfaguara)que se editó en España en 2013 tras haberse convertido en un fenómeno de ventas en Italia y haber generado millones de fans. Un relato agudo capaz de transmitirnos el calambre de la sinapsis neuronales de un padre frustrado que se afana en enseñar su pequeño mapa de experiencias a un hijo ensimismado en la inapetencia vital.

Los cansados, esa generación de biorritmos negligentes, entregada a la vida horizontal y a los amaneceres vespertinos, con apatías de fácil sudoración y motivaciones extinguidas, que prefieren la comunicación on-line a mirar a los ojos a su interlocutor, es la que inspira este relato honesto y desencantado que parte de una historia particular, la de un padre incapaz de comprender a su hijo, y que no tarda en apropiarse de la voz (y el quejido) de toda una cohorte de progenitores enfrentados, a su pesar, a su propia prole.

La estética subordinada a modas que desafían el clima y toda lógica, el consumismo exacerbado, la vida a deshoras de esos yonquis de pantallas y conexiones wifi, el pasotismo con el que exhiben sus carnets de ni-ni y asumen su vida doméstica se retratan en Los cansados con la estupefacción enquistada de un padre que sigue buscando el camino, en esa amalgama de trazos confusos, que le dirija hasta la atención de su hijo.

“El amor natural que se siente por los hijos de niños no es un mérito. No requiere de habilidades que no sean instintivas. Incluso un idiota o un cínico es capaz de ello. […] Es años más tarde, cuando tu hijo (el ángel inepto que te hacía sentir como un dios porque lo alimentabas y lo protegías; y a ti te gustaba creerte poderoso y bueno) se transforma en un semejante tuyo, en un hombre, en una mujer, en definitiva, en alguien como tú, cuando quererlo exige las virtudes que cuentan. La paciencia, la fortaleza de ánimo, la autoridad, la severidad, la generosidad, la ejemplaridad…, demasiadas, demasiadas virtudes para quien, mientras tanto, trata de seguir viviendo. ‘Quien, mientras tanto, trata de seguir viviendo’, he aquí una honesta definición del promedio de los padres”

[Los cansados, Michele Serra]

Un libro lleno de reflexiones heridas, pero también de esperanza e insistencia, que oculta tras la comicidad descriptiva el dolor de un padre, veterano en las trincheras de la vida, horrorizado por el presente y el futuro de esa tribu de chavales que analiza con la minuciosidad de un antropólogo de National Geographic, cuya irrefutable sapiencia emana de incontables horas de observación sobre el terreno.

“Tú y tu tribu habéis abolido las sandalias y mocasines en beneficio de esos cascos de goma acolchada que os engullen los pies durante todo el año, sea en la nieve húmeda o en la arena ardiente. La órbita de la Tierra alrededor del sol os es ajena, os vestís de la misma forma cuando arrecia una ventisca y cuando el sol os cuece los cráneos, habéis relegado el tiempo atmosférico a un mero detalle que llama en vano a la superficie de vuestro capullo”

[Los cansados, Michele Serra]

Especial mención merecen las ensoñaciones belicosas del protagonista de la novela con La Gran Guerra Final, que enfrentará a los Viejos y a los Jóvenes y que contaría con destacados héroes como Brenno Alzheimer, el trasunto de este padre que, aunque se acerca al propio Michele Serra y a los progenitores de su generación, se permite algún delirio personal e intransferible. Destacables también son los pequeños textos que, a modo de interludio entre capítulo y capítulo, nos desvelan la obsesión del protagonista porque su hijo lo acompañe al Paso de Nasca en un intento desesperado de acercarse a él. Estas piezas engarzadas, llenas de hilaridad, son un vehículo indispensable en la novela: evolucionan a medida que la narración avanza y nos dejan disfrutar de los diferentes modos en los que un padre intenta convencer a su prole (con cariño, con promesas, por la fuerza, previo pago…).

Además de ser una exquisita novela sobre las frustraciones paternas y esa generación derrotada, Los cansados es ante todo el relato de un padre imperfecto que se revela como un escritor certero, cáustico, profundo, ácido, divertido y dolorosamente conmovedor.

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