#reseña: Mi color favorito es verte

C_Mi color favorito es verte.inddEs tan fácil abandonar la lectura de Mi color favorito es verte (Planeta), como inevitable es querer conocer su desenlace superada la pereza inicial. Pilar Eyre, quien consiguió ser finalista del Premio Planeta 2014 con este libro, se revela como una narradora astuta que gana en su doble faceta de protagonista y cancerbera de la trama. No en vano, el libro narra su intensa relación con un misterioso periodista francés más joven, al que conoce durante sus vacaciones en la Costa Brava. La historia convierte a la veterana periodista en una suerte de Madame Bovary contemporánea, en una madura Bridget Jones a quien la pasión sorprende dejando al descubierto sus flaquezas y patetismos. 

Anclada en el estereotipo de las heroínas románticas, el amor es el motor de la trama, el detonante del inicio de la aventura, el objetivo y la meta. Pero Pilar Eyre, narradora espectáculo que no duda en tirar de artificios para mantener la atención sobre el escenario, combina de forma hábil dosis de humor e intriga con pasajes autobiográficos que ayudan a entender mejor todas las dimensiones de esta mujer, viuda desde hace años, que cree encontrarse ante el amor de su vida.

La escritora irá resolviendo sus propias incógnitas (y las que rodean a su amado) con el avance de las páginas, manteniendo al lector pendiente de la resolución de la historia gracias a una narración construida desde la ruptura temporal y el poder que le otorga a la narradora-protagonista conocer el final e ir desvelándolo con sutileza, viajando interesadamente desde la candidez del pasado al que parece su escarmentado presente.

Intriga, high society y alguna que otra víscera del mundo editorial y el periodismo se mezclan con los chispazos de humor de sus soliloquios y fantasías y las atropelladas y divertidas conversaciones con sus padres, que se le aparecen desde el más allá siempre dispuestos al reproche, pero también al mimo. Es más que probable que Mi color favorito es verte no se convierta en una lectura de referencia para usted, pero al menos le garantizará unas horas de entretenimiento, alguna que otra risa y puede que hasta cierta esperanza: al fin y al cabo demuestra que la pasión no tiene fecha de caducidad ni edades recomendadas.

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