Reseña: “Mi pesadilla favorita”

Pocas reglas narrativas son tan sólidas como la de que un buen libro de literatura infantil y juvenil tiene el poder de cautivar al público adulto. Uno de los últimos ejemplos de este principio lo encontramos en Mi pesadilla favorita (Siruela), novela ganadora del Premio Lazarillo 2014, escrita originalmente en gallego por la autora compostelana María Solar e ilustrada por María Lires (O meu pesadelo favorito, Galaxia).

mi pesadilla favoritaMi pesadilla favorita apela a ese común denominador que diluye las fronteras entre lectores jóvenes y adultos: una historia vibrante y una indudable sensibilidad. El libro relata las aventuras de Manuel, un niño razonable inmerso en un mundo raro, que inicia un peculiar viaje a través de los sueños alentado por la fiebre y por el jarabe de perros que le recetan para curarse.

La imaginación se desboca atravesando los conductos que conectan realidad y sueño, cordura y delirio, mientras Manuel asiste atónito al espectáculo de sus propios miedos y preguntas. El protagonista de este relato sueña dentro de los sueños para evitar soñar con su sueño recurrente: Alicia, esa niña besucona que atraviesa paredes y que parece querer arrastrarlo con sus besos a un mundo de adultos hacia el que Manuel no siente ningún interés.

El encanto de los hiperbólicos personajes que va tejiendo en ese mundo onírico se revela al mismo tiempo que descubrimos el mundo real del niño, en el que también está rodeado de personajes desmedidos: una tía que duerme en una caseta de perro, un padre obsesionado con su excavadora, un veterinario que ejerce de pediatra, un hermano mellizo que nació con una semana de diferencia… El lector percibe pronto que la vida de Manuel está infectada de realismo mágico, de una fantasía que se amortigua con toques de sensatez y lógica. Y ese es quizá uno de los mayores encantos de Mi pesadilla favorita: nos plantea que, en realidad, los sueños no difieren tanto de la vida, pueden poseernos incluso con los ojos abiertos.

El enredo alcanza puntos de hilaridad, aunque el humor está presente en toda la historia con una risa accesible para todos los públicos. Pero este es también un relato en el que se indaga en emociones profundas –a través de escenarios tan hermosos como el “almacén de besos”–, y hasta en la denuncia social: la ausencia, el duelo, la desigualdad, la explotación infantil… son algunos de los temas que pasean por las páginas del libro.

Mi pesadilla favorita es un viaje por el extraño mapa de los sueños, por esa cara B de la vida que uno no sabe cómo rebobinar. Un relato lleno de aventuras, exploración, ingenio y muchísima ternura. Una delicia.

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