Teresa de Ávila: 6 curiosidades sobre una escritora

teresa de jesús

Resulta complicado aislar a Teresa de Ávila de las múltiples revisiones históricas que la han mutilado y reducido a reliquia incorrupta reivindicada a conveniencia según la época de turno. “De ‘fémina desobediente y vagabunda’ que es como un nuncio apostólico definió a Teresa de Jesús cuando estaba viva, a monja obedientísima, tan obediente que incluso escribía ‘para obedecer al confesor’; de persona sospechosa y perseguida por la Inquisición, como fue Teresa en toda su vida, a pilar de la Contrarreforma; de ‘espiritual’ alejada de toda forma de exterior naturalismo exagerado a ‘santa milagrera’; de amante de la pluma a apasionada de la rueca y del huso”, son sólo algunas de las contradicciones que señala Rosa Rossi en la biografía sobre la escritora del siglo XVI que ha reeditado Editorial Trotta.

La mujer disidente, que “se movió siempre dentro de una institución, pero teniendo con ella un conflicto, una tensión”, sucumbió  a la imagen de “santa de la raza” con la que Franco se obsesionó hasta el punto de dormir cada noche con el brazo incorrupto de Teresa de Jesús (una mano a la que le faltaba el meñique) sobre la mesilla.

teresa de ávila biografiaTeresa de Ávila. Biografía de una escritora (Editorial Trotta), de Rosa Rossi, se convierte, así, en un documento imprescindible para desmontar gran parte del decorado con el que se ido desfigurando la imagen de una mujer, sin duda, pionera que fue escritora antes que santa y que creía en un Dios más justo que el hombre: ¿No basta, Señor, que nos tiene el mundo acorraladas e incapaces para que no hagamos cosa que valga nada por Vos en público ni osemos hablar algunas verdades que lloramos en secreto, sino que no nos habíais de oír petición tan justa? No lo creo yo, Señor, de vuestra bondad y justicia, que sois justo juez, y no como los jueces del mundo, que como son hijos de Adán, y en fin, todos varones, no hay virtud de mujer que no tengan por sospechosa”

En escribientes.como rendimos hoy homenaje a Teresa de Ávila, autora de los versos “vivo sin vivir en mí”, destacando algunas curiosidades de su biografía:

1.- De origen judío

Teresa de Ávila podría haber nacido en Toledo: allí es donde su abuelo paterno se había convertido en un próspero comerciante. Sin embargo, fue procesado por la Inquisición por “muchos y graves crímenes y delitos de herejía y apostasía” tras haber regresado a la práctica de su religión: el judaísmo. Cristiano nuevo, es decir, judío obligado a la conversión, el abuelo de Teresa de Ávila fue condenado a llevar durante siete viernes a llevar el sambenito, ese capuz amarillo con el que se identificaba la deshonra familiar. La situación obligó a Juan Sánchez a mudarse con su familia a Ávila para darles a sus hijos la posibilidad de un futuro lejos del escarnio. Con el tiempo, incluso llegaría a comprar un certificado falso de hidalguía que los identificaba como cristianos viejos, una práctica habitual en la época.

2.- Garcilaso de la Vega

En la mudanza a Ávila, como nota curiosa, el abuelo de Teresa de Jesús vendió su casa de Toledo a un soldado de familia noble que escribía poemas y que resultó ser Garcilaso de la Vega, quien pagó 550.000 maravedíes por la vivienda.

3.- Novelas de caballerías

“La madre de Teresa murió joven, a los treinta y tres años, después de haber traído al mundo diez hijos en dieciocho años. Era muy hermosa, pero no tenía ningún interés en poner de relieve su belleza; era lo que se dice ‘una mujer honesta’, a los treinta años ya vestía como una anciana. Para evadirse de sus muchas preocupaciones se dedicaba, con pasión y a espaldas de su marido, a la lectura de novelas de caballerías, y también se las hacía leer a sus hijos. Ella y Teresa terminaban lo más rápidamente posible las tareas para poder ponerse a leer”, escribe Rosa Rossi en la biografía de la escritora.

4.- Quería ser “decapitada”

Teresa de Ávila estaba muy unida a su hermano Rodrigo: con él se quedaba leyendo por la noche a escondidas de sus padres. Les marcó tanto la lectura de Vida de santos que, siendo niños, planearon fugarse juntos a tierra de moros “para hacerse decapitar”. Sus planes de convertirse en pequeños mártires fueron truncados por un familiar que los encontró en las afueras de la ciudad y los llevó de vuelta a casa.

5.- Se “fugó” al convento

El padre de Teresa de Ávila que, como ella misma señalaba, la consideraba su hija preferida, estaba en contra de que la niña se metiese en un convento. Por este motivo, con 20 años y sin el permiso de su progenitor, se marchó de casa para tomar los hábitos en las carmelitas de la Encarnación.

teresa de ávila

6.- Las dos muertes de Teresa de Ávila

Tres años más tarde, en 1538, Teresa de Ávila enfermó gravemente. Ya había pronunciado los votos, pero su padre la sacó del convento para intentar salvarla y la puso en manos de una curandera que sólo agravó su enfermedad. Fue en esta etapa cuando caería en sus manos el libro que la marcaría para siempre: Tercer abecedario, de Francisco Osuna, que le descubrió la amistad con Dios y la experiencia interior como una aventura. Teresa entró en un estado de catalepsia y ya tenían preparada para ella una tumba. Sólo la “desesperada resistencia” de su padre logró salvarla del enterramiento. Cuando volvió en sí, “ya tenía sobre sus ojos la cera con la cual se cerraban los ojos de los muertos”, señala Rossi.

Finalmente, con ocho libros publicados y casi una veintena de conventos fundados, falleció el 4 de octubre de 1582. La casualidad puso una nota curiosa a su final: el día de su muerte entraba en vigor el calendario gregoriano, por lo que, a pesar de que fue enterrada sólo 24 horas después de su fallecimiento, la fecha de su sepelio se produjo el 15 de octubre.

Mi alma afligida
gime y desfallece.
¡Ay! ¿quién de su amado
puede estar ausente?
Acabe ya, acabe
aqueste sufrir.
Ansiosa de verte,
deseo morir.

[“Ayes del destierro”, Teresa de Jesús]

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