Vincent Van Gogh: el lector cuerdo

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vincent van gogh lecturaSus cuadros valen ahora millones aunque en vida sólo consiguió vender un mísero lienzo. De Vincent Van Gogh se sabe que murió pobre, que pintó el tintineo de las estrellas, de las noches y los cuerpos como nadie y que se cortó una oreja quizá porque la locura le susurraba demasiadas veces al oído.

Sin embargo, hay otro Van Gogh, cuerdo y lúcido, que se puede explorar en su correspondencia, especialmente en las misivas que envió a su querido hermano Theo. El libro Últimas cartas desde la locura (Ediciones Siglo Veinte) recoge esta otra imagen del pintor impresionista y nos permite conocerlo lejos del ruido de la furia creativa, viviendo con serenidad entre ayunos y miserias, reflexionando sobre la vida y su enfermedad y compartiendo con su hermano sus lecturas favoritas. Voraz lector de clásicos y contemporáneos, Van Gogh reconocería que la lectura le llenaba de calma. Aquí van algunas de sus recomendaciones literarias:

Las lecturas preferidas de Van Gogh

Los hermanos Zemganno, de Edmundo de Goncourt 

vincent van gogh lecturasNarra las aventuras de Juan y Nelo, dos hermanos saltimbanquis que trabajan en el circo. Los protagonistas son un trasunto de los propios hermanos Goncourt. La novela fue traducida en España por Emilia Pardo Bazán.

Tras poner a su hermano al corriente del pésimo estado de sus cuentas, Vincent Van Gogh le pregunta en una carta: “No has leído nunca ‘Los hermanos Zemganno’ de los Goncourt? Si yo no hubiera leído esto, tal vez me atrevería a más: y aun después de haberlo leído, el único temor que tengo es el de pedirte demasiado dinero”.

Tartarín de Tarascón, de Alphonse Daudet

vincent van gogh lecturasUna sátira del régimen colonial en África, cargado de ironía y humor. Un personaje extravagante que algunos califican como la “aleación provenzal de don Quijote y Sancho”. Hay una escena del libro que fascina al pintor: “¿Has releído ya el Tartarín? ¡Ah!… ¡No lo olvides! ¿Te acuerdas en Tartarín la queja de la vieja diligencia de Tarascón, esa página admirable?”, pregunta Van Gogh a su hermano.

Ceux de la glèbede Camille Lemonnier

vincent van gogh lecturasSe trata de una obra que el escritor belga dedicó a los “niños de la tierra”. Van Gogh se engancha de inmediato a su lectura, como le indica a su hermano: “He aprovechado mi salida para comprar un libro: ‘Ceux de la glèbe’, de Camille Lemonnier. He devorado dos capítulos -¡es de una profundidad!-… Espera que te lo envíe. Esta es la primera vez, después de muchos meses, que tomo un libro en mis manos. Esto me ayuda mucho y me calma considerablemente”. 

Cuentos de Navidad, de Charles Dickens

vincent van gogh lecturasLa relectura de la famosa obra del escritor inglés durante su estancia en la ciudad francesa de Arlés, en la que retrataría su famoso cuadro del dormitorio, le resulta inspiradora. Sobre esta obra escribe: “Hay cosas profundas que conviene leer a menudo; tienen enormes conexiones con Carlyle. Roulin, aunque no sea ni remotamente lo bastante viejo para ser para mí como un padre, tiene sin embargo severidades silenciosas y ternuras como las tendría un viejo soldado para un novato. Siempre -pero sin una palabra- un no sé qué, que parece querer decir: no sabemos qué nos sucederá mañana; pero sea lo que sea, piensa en mí. Y esto ayuda cuando viene de un hombre que no es ni agrio, ni triste, ni perfecto, ni feliz, ni siempre irreprochablemente justo. Pero tan buen muchacho y tan cuerdo y tan inquieto y tan creyente”. 

Shakespeare, el Rembrandt de las letras

vincent van gogh lecturasHabla del clásico inglés en varias cartas a su hermano. Primero le comunica que le resultaría agradable disponer de un Shakespeare “para leer de vez en cuando” y luego le informa de que hay a un chelín una de sus obras y que, en cualquier caso, no le gustaría gastarse más de tres francos en la adquisición. Pero su hermano debió enviarle las obras completas del autor porque, en la siguiente carta, le da las gracias por el libro. “Me ayudará a no olvidar el poco de inglés que sé”, comenta Van Gogh. El pintor impresionista resalta, sobre todo, la belleza de las obras de Shakespeare y la actualidad de sus personajes.

Le comenta a su hermano que ha comenzado a leer lo que en otro tiempo fue incapaz: la serie de los reyes (Ricardo II, Enrique IV y la mitad de Enrique V). “Yo leo sin reflexionar si las ideas de la gente de aquellos tiempos son las mismas que las nuestras, o qué resultan cuando se las contrapone a las creencias republicanas, socialistas de nuestro tiempo, porque las voces de esa gente  que en el caso de Shakespeare nos llegan desde una distancia de varios siglos, no nos parecen desconocidas. Son tan vibrantes que parece que se las reconoce y ve. Así, lo que sólo o casi sólo Rembrandt tiene entre los pintores, esa ternura en la mirada de los seres que vemos (…), aparece en Shakespeare repetidas veces”.

Jean Richepin vs. Guy de Maupassant

Van Gogh reflexiona sobre la lectura como consuelo y refugio mientras compara las sombrías obras Césarine La liga de Richepin con Monsieur Parent  y Pedro y Juan de Maupassant. “He leído también ‘Césarine’ de Richepin; tiene cosas muy buenas; la marcha de los soldados en desbandada, cómo se siente su fatiga; ¿no marcharemos así también sin ser soldados algunas veces en la vida? La querella del hijo y del padre es muy desgarradora; pero es como ‘La liga’ del mismo Richepin; creo que esto no deja ninguna esperanza, mientras que Guy de Maupassant, que ha escrito cosas de verdad tan tristes, al final hace acabar las cosas más humanamente. ‘Monsieur Parent’, incluso ‘Pedro y Juan’, que aunque no terminan con la felicidad, la gente se resigna y continúa igual. En una palabra, no termina con sangre ni con tantas atrocidades como esto, ¡vaya! Prefiero mucho más a Guy de Maupassant que a Richepin, porque es más consolador”. 

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