Fotos contadas (IV): Una boca buscando un suspiro

cadáver mateo morral

Pero niño, ¿qué has hecho? Sólo a ti se te ocurre sembrar terror y muerte con un ramo de flores.

Mírate. Ni la metralla ha conseguido agrietar esa belleza insensata tuya.

Eres un rostro hermoso con la mirada vacía. Eres un pecho herido del que se ha derramado la rabia. Eres una boca abierta buscando un suspiro. Eres un bonito cadáver por el que jamás doblaron las campanas.

En la nuez se te han quedado atragantados los besos que no diste, los que te gustaría tener ahora para humedecer los labios. Dicen que te enamoraste de Soledad, pero que al final tuviste que conformarte con el sustantivo común, con la letra minúscula. Hay quienes desean convertir el amor en la bandera de todas las derrotas.

Niño, ¿qué te han hecho? Te has quedado con los ojos abiertos para que nadie te vuelva a coger por sorpresa. El alma se te ha volado pero antes, mucho antes de ese disparo que remató tus carnes como un punto y final.

He aquí un cadáver que es todavía un misterio, un supuesto suicida que sería más bien un asesino asesinado, un joven eternizado al que dejaron con la boca abierta, sí, pero al que arrancaron todas las palabras. Y todas las respuestas.


*La imagen que se reproduce en este post para la sección de “fotos contadas” pertenece al cadáver de Mateo Morral

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