Redacción de textos para exposiciones

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En escribientes.com nos dedicamos a la redacción profesional de textos para exposiciones porque creemos que el valor divulgativo no está reñido con la creatividad ni con una buena narración. Los hermanos Goncourt aseguraban que un cuadro en un museo oye probablemente más tonterías que ninguna otra cosa en el mundo. Siguiendo con su analogía, los carteles parecen obligados a convertirse en el soporte de textos anodinos, estériles, carentes de atractivo para el visitante. La lectura se rige por la ley del esfuerzo-recompensa: leemos con la motivación de que la experiencia nos aporta y enriquece, sino carecería de sentido. Así que deberíamos superar (pero no olvidar) los esquemas clásicos y adaptar los textos expositivos al siglo en el que vivimos: deben facilitar la comprensión, pero también atraer; deben ayudarnos a interpretar, pero también a sentir. No se trata de echarle cuento, sino de contar. ¿Te ayudamos a escribirlos?

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Calidad, creatividad, atractivo

Se tiende a pensar en los museos como una experiencia contemplativa, como un recorrido, una composición eminentemente visual en la que exponer objetos de culto; visión que subraya la simplista concepción de estos espacios como lugares de almacenaje. Para quienes trabajan incansablemente en el montaje, la investigación y la conservación del patrimonio cultural, se trata de una frustrante definición porque ellos saben mejor que nadie que los museos son también –y quizás ante todo– una narración: cuentan una historia, desvelan pasados, descubren y explican la raíz, el origen. Y lo único que debería diferenciar las historias que cuentan los museos de las que aparecen en los libros es que las primeras son por definición reales y a las segundas se les permite la licencia expresiva de la ficción. La creatividad, la calidad y el atractivo son elementos indispensables en cualquier texto, incluso los divulgativos.

Los museos, como experiencia, conjugan la capacidad de apelar a nuestro conocimiento, al raciocinio, y al mismo tiempo tocar nuestras emociones y activar nuestra capacidad de asombro y fascinación, algo que la escritura es capaz de despertar con facilidad.

Profundizar en la figura del intermediario, del profesional que interpreta el texto divulgativo para hacerlo accesible a todos los públicos, resulta fundamental en museística. Llevar esta profesión un paso más allá implica rebasar los límites de la corrección, la sencillez y el tono didáctico que generalmente ha imperado en estos escritos (y que deben seguir normas marco fundamentales), y añadirles narración, emoción, una experiencia.

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